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miércoles, 14 de junio de 2017

Hoy invito a...



Roberto Ruiz de Huidobro que acaba de publicar una curiosa y esclarecedora reseña sobre El secreto de las beguinas, en Bilbao (Pérgola), junio, 2017; pág., 19.


martes, 13 de junio de 2017

Ricardo Menéndez Salmón



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DEMONIOS
       La eficacia narrativa de Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971), sus especiales dotes para la trama y el trasfondo de sus historias, la complejidad y el desarrollo de las mismas, con evidentes referencias a la filosofía de autores como Spinoza, Schopenhauer o Nietzsche, dignifican, sin duda alguna, ese lugar que ya hoy ocupa el asturiano en el panorama narrativo español del siglo XXI. Muestra, además, que su categoría ha sido sopesada, aunque algunos años después, tras llevar a cabo un auténtico ensayo de modestia con sus novelas y con sus colecciones de relatos anteriores, de difusión minoritaria que, de alguna manera, avalarían la solidez de una obra que Seix-Barral sacaba del anonimato con La ofensa (2007), su quinta novela, aplaudida, hace poco más de un año, por público y crítica.
                En su nueva entrega, Derrumbe (2008), igual de breve y densa que otras suyas, ensaya con una insólita fuerza el horror, la maldad o la desolación humana, y lo hace con una carga de precisión tan profunda que sumerge al lector en una espiral de posibilidades. La trama ofrece varios casos, cuyo desarrollo no necesariamente necesitan una explicación, aunque desde el punto de vista narrativo se concreta en tres historias, tres partes que, de alguna manera, se diferencian tanto en su ejecución técnica como estilística y, finalmente, se unifican en una alucinación coral. En la primera cuenta cómo un asesino se ensaña con sus víctimas y, como si de una auténtica historia criminal se tratara, cinco policías le siguen la pista y convierten el caso en una obsesiva visión de la monstruosidad humana, pretexto que le sirve al narrador para desentrañar la mentalidad de un auténtico loco. Actitud que se desarrollará a lo largo de la segunda parte, y aunque Menéndez Salmón no siga una línea argumental, esa tremenda sensación de crueldad persigue al lector, ahora en una pandilla de adolescentes que siembran el terror metiendo agujas en botellas de leche. Es la parte más reflexiva, despliega una singular atracción hacia el dolor, tema tratado con insistencia por Menéndez Salmón para señalar la actitud de violencia que los jóvenes esgrimen como bandera ante una sociedad que pretenden cambiar; y en la tercera, definitiva visión del espectáculo y de la atracción del mal, cuenta la relación de Valdivia con su hija Vera, novia a su vez de uno de los muchachos de la parte anterior y confirma esa insistente visión acerca de la incomunicación o las relaciones más elementales. Sobre los personajes de Derrumbe, que viven en Promenadia, una apacible y tranquila ciudad junto al mar, se cierne un infierno particular que, en sus propias vidas, es asumido de una manera cotidiana, aunque en el relato se sobredimensiona esta actitud con esa crítica mirada que caracteriza a  nuestro tiempo.







DERRUMBE
Ricardo Menéndez Salmón
Barcelona, Seix-Barral, 2008

lunes, 12 de junio de 2017

Francisco López Serrano


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       Nunca debemos olvidar que el microrrelato se traduce como un caprichoso juego estructural que provoca alteraciones en la situación inicial del propio texto, en el consiguiente conflicto, en la evolución de los hechos narrados, en el desenlace, e incluso en la misma situación final, puesto que el estricto carácter de su brevedad no permite o, si lo expresamos mejor, así se lo exige siempre; y aun cuando constatamos la lógica interna de la narración, y ese jocoso aire con que su autor dota al relato, se procura que esa degradación conceptual quede diluida, o que su espacio temporal no siga un orden cronológico establecido.  
       Francisco López Serrano (Épila, Zaragoza, 1960) domina el arte de la escritura en su faceta más variada y singular, tanto la lírica como la narrativa, el cuento y el microrrelato, porque es capaz de servirse de la digresión, de la observación atenta y de buena parte del artificio que rodea al texto en su sentido más estricto. Jamás olvida que la moraleja pertenece al pasado y se aleja del presente y, sobre todo, que sus lectores detectan la sutilidad tan característica en sus textos, o la libertad de elegir un espacio propio, en medio de un pasado o un presente reconocibles, aunque esos tiempos vengan suavizados por unas fantásticas apariencias, y solo importen aquellas que nos descubren las trivialidades de un mundo que, como en algunos de sus libros, tienen un carácter mágico, capaz de trasmutar las vidas descritas en otra realidad, incluso la posibilidad de inventarse una nueva que finalmente les satisfaga; y tan es así que López Serrano a través de un tono elegíaco, henchido de humor y de ironía, rozando lo iconoclasta, nos traslada desde situaciones cómicas a un trágico desenlace, como en el caso de Un momento, señor verdugo  (2017), LIII Premio Literario Kutxa Ciudad de San Sebastián, una colección de relatos, en su mayoría muy breves, en los que ofrece un abanico de temas tan hilarantes como sugestivos, aunque en su mayoría, como el título alude, responden a la famosa petición que le hizo madame du Barry al verdugo antes de ser guillotinada; y así arranca todo un catálogo de breves, en ocasiones brevísimas situaciones o historias teñidas de un singular humor, o del mejor sarcasmo con que se pueda dotar a un texto, y aun añade una abundante variedad temática de cuentos:  unos nos llevan a la vieja Rusia a degustar sus famosos prianiki, o en el otro extremo, a esa peculiar forma de matar vascos en Islandia, y muchos de ellos construyen vidas o las destruyen como  “El genealogista”, que recorre la ascendencia del narrador hasta la Gran Explosión originaria, o la serie sobre el mundo, un homenaje al tema  clásico de “El dinosaurio” de Monterroso  desde una perspectiva tan jocosa como innovadora,  “La demora”, “La pesadilla”, “Ante el espejo”, “El despertar”, incluso nos somete a un peculiar perfume que es resultado de cazar y destilar ángeles, léase, “Su perfume”; en “El cuento del Grial”, la actitud de la mujer reproduce los matices de lo que hoy consideraríamos un comportamiento machista, y en “El abismo” se describe la excursión montañesa de una pareja con un remate tan perturbador como brillante, y los aspectos de la relación amorosa en el brevísimo, “Diálogo de amantes” o el más desarrollado y descorazonador, “El plan”, ambos resumidos con absoluta maestría. No faltan historias diminutas que se concretan en un chiste, con toda la intensidad que provoca la angustia humana, y otras muchas son narraciones simbólicas: el poeta y su corazón, el abogado y su conciencia, o la voz de un Dios que influye de modo sorprendente en la realidad, ¿Té o café?, y donde se escruta la perspicacia del lector para la solución de tamaño enigma.
               En este, Un momento, señor verdugo, como otros libros de López Serrano, el lector está obligado a poner todo de su parte para comprender en su totalidad el mensaje que el autor cifra en sus textos, y en esta ocasión, como seres inteligentes deberemos releer algunos de sus microrrelatos para percatarnos del giro final de muchos de ellos, tan sorpresivos a veces como esbozos de un pensamiento que cuando profundizamos alcanza la plena comprensión del mismo.
   






UN MOMENTO, SEÑOR VERDUGO
Francisco López Serrano
LIII Premios Literarios Kutxa
Sevilla, Algaida, 2017; 168 pp.


domingo, 11 de junio de 2017

Desayuno con diamantes, 113



MUNDO DE TINTA

               Con Muerte de Tinta (2008) la narradora alemana, Cornelia Funke, cierra la trilogía iniciada hace unos años que se compone de Corazón de Tinta (2004) y Sangre de Tinta (2005).

              
       ¿Qué han leído los niños de todos los tiempos? Curiosa pregunta si, necesariamente, hemos de volver la vista atrás a los siglos en los que las lenguas, incluido el castellano, se forjaban y remitían a héroes de la antigüedad grecorromana, Ulises y la guerra de Troya, las leyendas nórdicas de Sigfrido, las batallas y las hazañas recitadas por juglares, entre cristianos y árabes, los romances históricos con aventuras novelescas que harían las delicias de esos niños que crecían con los nombres de el Cid, Fernán González, los Siete Infantes de Lara o el romances del conde Olinos; o, mucho más tarde, Robinson, Gulliver, las fábulas literarias y morales, los cuentos de los hermanos Grimm y Hoffmann, Dumas, y las delicias de Verne, Salgari, London, el mundo maravilloso de Alicia, Peter Pan, Pinocho, Tarzán de los monos, Mowgli y, en España, la niña Celia y Marcelino Pan y Vino; o los éxitos más recientes, J.K. Rowling y su saga completa de Harry Potter o Cornelia Funke y su trilogía de Tinta que, en estos días, acaba de publicarse.
       Las editoriales de medio mundo descubrieron, y cada vez más, la importancia de la educación artística y literaria de los niños y de los jóvenes en general y no ahorran esfuerzos, en este sentido, para lograr el fin propuesto. Las relaciones internacionales han contribuido en las últimas décadas a mostrar el interés por la literatura infantil y juvenil y son frecuentes ferias y congresos para debatir nuevos proyectos y ampliar los límites de una literatura cuya potencia lectora supera, en ocasiones, cualquier expectativa de la denominada literatura de adultos. La Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas en nuestro país calcula todos los años que de los 80.000 títulos, aproximadamente, publicados casi 9.000 correspondían a títulos de obras infantiles y juveniles, es decir, más de un 10% del total, sin incluir las traducciones de autores de otras lenguas del Estado y de extranjeros, hasta llegar a un total de un aproximado 26%. Preguntado, un joven al respecto, respondía lo siguiente: «Los libros que más nos gustan son las novelas y los cómics. Novelas hay de muchos tipos, pero las que nosotros (los adolescentes) preferimos son las de aventuras, bien sean de otra época (como las de caballeros y doncellas) o de la época actual (como las policíacas y de misterio). Estos temas nos gustan mucho porque hacen que siempre tengas ganas de continuar leyendo, porque siempre pasan cosas interesantes que son de acción. También nos gustan porque normalmente ganan los buenos y los caballeros o porque siempre acaba descubriéndose el misterio. Otras novelas que también nos gustan mucho son aquellas en las que el protagonista es un chico o chica joven, como nosotros, porque así podemos saber mucho mejor lo que piensa y siente. Pero sobre todo nos gustan si hablan de problemas que nos preocupan, por ejemplo,  del problema de las drogas o el tema de la esclavitud infantil. Los cómics nos gustan todos: los de violencia, los de humor, los de aventuras... Los cómics son mucho más fácil de leer que las novelas, y eso siempre está bien. Tienen muy poca letra y van acompañados de dibujos que muchas veces son geniales. Sólo tienes que pasar por el quiosco o por la biblioteca de tu instituto o de tu pueblo y descubrirás la variedad que tienes».


Mundo de Tinta
       Paralelo al fenómeno mundial Harry Potter en el año 2003 la narradora alemana Cornelia Funke publicaba Corazón de tinta e iniciaba, así, una trilogía en la que el mal de los libros puede cobrar vida gracias a la capacidad lectora de los protagonistas de esta asombrosa historia. En realidad, en esta primera entrega, cuenta la historia de la niña Meggie que vive con su padre, un extraordinario encuadernador de libros, que una noche es visitado por un ser no menos extraordinario que responde al nombre de Dedo Polvoriento. Cuando esto ocurre, padre e hija cerrarán su casa y viajarán al sur, hasta la casa de una pariente lejana, la tía Elinor, un personaje no menos extraño que los anteriores, aunque propietaria de una de las más fabulosas bibliotecas que jamás hubiera visto antes Meggie. Hasta aquí el planteamiento de la historia n o podría ser más sugerente, pero la aventura de la niña con los libros no terminará con esta visita sino que será el inicio de la auténtica aventura a la que se enfrentarán ella y otros personajes a lo largo del libro. La vida de Maggie ha estado, desde siempre, rodeada de palabras y lo que Cornelia Funke pretende hacerles ver a los niños es, precisamente, la «magia de las palabras» y sus consecuencias últimas, es decir, cómo a través de la lectura de los libros podemos llegar a ser verdaderos magos, como Mo, el padre de Meggie, capaz de dar vida a los personajes de los libros cuando lee en voz alta; tal vez por eso, Capricornio, uno de los malvados de la historia, quiere tener en su poder ese libro que tanto esconde el padre para volver a su mundo.
               Corazón de tinta (ya está en su 9ª edición) como relato infantil o juvenil no descubre nada nuevo, es la prolongación de un mundo mágico anterior, pero tal vez, sí insiste magistralmente en ese concepto que se le supone a la buena literatura, esto es, la lucha permanente entre ese mundo de la ficción y ese de la realidad o lo que supondría algo más, esa eterna visión entre el origen del bien y del mal que sustenta a muchos de nuestros relatos más clásicos.

       Dos años más tarde, en el otoño de 2005, aparecía Sangre de tinta y continuaban las aventuras de Meggie, Mo, Dedo Polvoriento, y muchos otros personajes que se sumarán a una historia mucho más compleja y en la que Orfeo, un lector casi tan bueno como Mo o Meggie, llevará a Dedo Polvoriento al Mundo de Tinta, tras diez años fuera de casa, pero no permite a Farid, muchacho al que Mo había sacado de Las Mil y una Noches, acompañarle en su viaje. Después, el libro caerá en manos de Basta y Mortola, el siervo y la madre de Capricornio.  Farid corre a casa de Elinor, donde ahora viven también Darius, otro lector,  Meggie y sus padres, para contárselo y rogarle a la niña que lo transporte también a él al Mundo de Tinta para prevenir a Dedo Polvoriento. Pero Meggie decide acompañarle, dejando a sus padres solos. Es, entonces, cuando empiezan las aventuras en el Mundo de Tinta y se suceden fantásticos episodios en lugares encantados como  el Castillo de la Noche y el Campamento Secreto. Unos dos millones y medio de ejemplares se han vendido de esta segunda parte que en España va por su 4ª edición.     
       Ahora se termina la trilogía con Muerte de tinta (2008) y sombras negras cubren Umbra... Solamente han pasado pocas semanas desde que las mujeres Blancas se llevaran a Dedo Polvoriento con ellas. Meggie y sus padres viven en una finca abandonada y pacífica que les hace casi olvidar las pesadillas que pasaron en el Castillo de Noche. Pero cuando oscurece y Meggie mira impaciente por la ventana esperando a Farid, escucha el grito de un grajo... Y entonces es cuando su padre desaparece en el bosque y se une a unos ladrones para volver a vivir nuevas experiencias... El Príncipe Negro y el Hombre Fuerte hacen su aparición, se avecina el peligro y todos se esfuerzan para que desaparezcan las sombras amenazantes y el pueblo pueda volver a vivir en paz. Y también vuelve Farid que trabaja para Orfeo y otros personajes de las historias anteriores, el príncipe Negro, Fenoglio que utilizará las palabras para luchar, sobre todo, contra Orfeo, Piper y otras muchas criaturas que seguirán la fantástica tercera parte de las aventuras que no defraudará a ninguno de sus lectores. La narradora alemana ha declarado que el libro, de alguna manera, expone como alguien es capaz de sobreponerse al sentimiento de la muerte en un ser querido y por una pura coincidencia del destino, cuando el libro ya estaba terminado, aunque no publicado, Cornelia Funke perdió a su marido. Esa experiencia directa con la muerte le hizo pensar que tendría que reescribir mucho, pero al revisar las pruebas de imprenta optó por no cambiar casi nada, tuvo la sensación de que con su escritura se había preparado inconscientemente para elaborar el concepto de la muerte en  su marido.


La autora
       Conelia Funke (Dorsten, Alemania, 1958) es una afamada ilustradora de libros infantiles. En España había publicado anteriormente, El jinete del dragón (2002). Sobre ella, la crítica especializa española ha escrito algunas notas acertadas como la siguiente: «Funke tiene imaginación, sabe narrar con fluidez, se preocupa de explicar el porqué de todo lo que pasa, crea personajes con alma, tiene don para los diálogos chispeantes, conoce las fuentes de la fantasía y es capaz de llevar su feliz idea argumental hasta el final, sin que decaiga nuestro interés, sin defraudar las expectativas que crea. Una maravilla». Parte de sus vivencias las había experimentado la niña Funke camino de la biblioteca de su pequeño pueblo, situado en la Wesfalia alemana, de la mano de su padre, cuando ambos realizaban largos paseos, cruzando puentes, por caminos sinuosos, que acababan en una escalera que se asemejaba a un inmenso árbol coronado por una fantástica casa en su copa más alta. En su Alemania natal trabajó como guionista de televisión y terminó en la escritura fantástica. En la nota bibliográfica que acompaña a voluminoso Corazón de tinta (2004) se enumeran libros como Alí Babá y los cuarenta ladrones, Peter Pan, La historia interminable, La princesa prometida, El viento en los sauces, El libro de la selva, La isla del tesoro, El Señor de los anillos, Las aventuras de Tom Sawyer o Una historia de la lectura, de Alberto Manguel. Cabría pensarse, pues, que este es un libro sobre otros libros o un libro dentro de otros muchos libros e incluso que, en realidad, en el mejor de los sentidos, es un viaje al mundo de los libros. Quizá por todo esto, esta afirmación sea la más acertada porque la historia que cuenta esta autora germana tiene mucho que ver con el mundo de bibliotecas maravillosas y fascinantes. Afincada en Los Ángeles, allí murió su marido hace un par de años, y vive con sus dos hijos Ben y Anna y un perro, Luna, que está igual de loco que algunos de los personajes de sus novelas.  Para ella, su nueva casa en Beverly Hills, un lugar lleno de encanto, entre magnolios y mucha vegetación, le facilita la paz necesaria para escribir todos los días.
       Aventura, fantasía, magia, bastante humor y no menos suspense conforman los ingredientes de la literatura de Cornelia Funke, en la que tampoco es raro encontrar dragones, castillos y fantasmas. La bibliografía en España, editada por Siruela, es muy amplia, El jinete del dragón (2003), Potilla y el ladrón de gorros (2005), ¡Apártate de Mississippi! (2006), Cuando Papá Noel cayó del cielo (2006), No hay galletas para los duendes (2007) y Dos brujitas salvajes (2007).
       Cornelia Funke risueña y jovial, impredecible, vive las aventuras con sus lectores desde una soleada California, en medio del cañón de Coldwater, donde ha encontrado su refugio y la fuerza para seguir inventando ese universo visible como una vivero de imágenes y símbolos a los que la imaginación otorga el puesto que merece.

sábado, 10 de junio de 2017

Curiosidades



Elena Soriano, 100 años.






4 de febrero de 1917
Fuentidueña de Tajo, Madrid.


       2 de diciembre de 1996
Madrid.

viernes, 9 de junio de 2017

Francisco Núñez Roldán



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NATURALEZA          
       La naturaleza ofrece el marco adecuado para ambientar una novela donde la intriga policíaca es otro de sus elementos fundamentales y, además, lleva al lector hacia una visión diferente de ese compromiso con el medio, que tras una lectura afortunada resulta aun más humana y noble. Cazar al cazador (2008), de Francisco Núñez Roldán, obtuvo el V Premio Corpus Barga de la Diputación de Córdoba, y cuenta el asesinato de un guardabosques en las estribaciones de las sierras que dividen a las provincias de Granada y de Málaga, mientras es observado por una familia de azores y cuyas vivencias posteriores se irán intercalando entre la narración que Núñez Roldán diversifica en varias historias: la de los jóvenes furtivos que actúan a despecho del medio ambiente, un aparente romance entre la jueza y el teniente encargado del caso, el enigmático personaje de Gustavo Contreras, un naturalista retirado y el inglés Edward Morris, un novelista de historias románticas, y, sobre todo, Salvador el guarda de la sierra y Elisabeth Scott que regenta un alojamiento rural. Algunas se muestran como almas perdidas de las que, indudablemente, se sirve el novelista para plantear una haz de historias tan creíbles como amenas, repletas por añadidura de algunos de los mejores mensajes que pueden desprenderse de este libro: el respeto a la libertad como la mejor de las opciones que nos proporciona la vida y el amor hacia todas las cosas que siempre triunfa. 





CAZAR AL CAZADOR
Francisco Núñez Roldán
Sevilla, Algaida, 2008

jueves, 8 de junio de 2017

Natsume Soseki



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UN CLÁSICO JAPONÉS
       La literatura tiende a universalizar temas y personajes de Oriente a Occidente, despliega el buen quehacer de autores cuya proyección sobrepasa fronteras. Natsume Soseki (Tokio, Japón, 1867-1916) está considerado un clásico en el país nipón, autor de novelas como Yo, el gato (1905), La torre de Londres (1906) y Kokoro (1914). Su relato más celebrado Botchan (1906), ha sido traducido por José Pazó Espinosa y editado, primordialmente, por Impedimenta.
       La novela cuenta la vida del niño Botchan y sus peripecias como joven profesor en un pequeño instituto de provincias. Con una irónica visión y un sarcástico humor crítico, Soseki, desvela muchos aspectos de la cultura japonesa, sobresale en esa profunda mirada sobre la condición humana, recuerda lo mejor de las novelas picarescas o esos extraños personajes protagonistas de El guardián entre el centeno y  Huckleberry Finn. Escrita durante era Meiji, época en que la civilización nipona experimentaba una profunda transformación hacia el mundo occidental. En Botchan se cuantifica sobre las costumbres, la economía, la política y la cultura. El joven e ingenuo Botchan se enfrentará a un mundo, de alumnos y profesores, cuya picaresca sobrepasa los límites de esa condición humana más escéptica y desconcertante.







BOTCHAN
Natsume Soseki
Madrid, Impedimenta, 2008